Dendera fue el gran santuario de Hathor, diosa del amor, la música y la alegría, representada con orejas de vaca. El edificio que se visita es de época ptolemaica y romana, levantado sobre un lugar de culto mucho más antiguo, y llegó hasta hoy con techo, muros y decoración prácticamente completos: por eso permite entender un templo egipcio como espacio cerrado, y no como una ruina abierta al cielo.
El recinto guarda además una historia de capas: hay un mammisi —la «casa del nacimiento», la capilla donde se celebraba el alumbramiento divino—, un lago sagrado y una basílica copta construida siglos después dentro del mismo muro. En la pared trasera del templo aparecen relieves de Cleopatra con su hijo Cesarión.
El célebre zodiaco circular del techo de una de las capillas se trasladó a Francia y se conserva en el Museo del Louvre; en su lugar hay hoy una reproducción.