Ramsés III levantó aquí su templo de culto funerario copiando en buena parte el modelo del Ramesseum, el templo de su admirado antecesor Ramsés II. Su reinado estuvo marcado por las guerras contra los llamados Pueblos del Mar, coaliciones llegadas por el Mediterráneo, y esas campañas ocupan los muros exteriores como un parte de guerra grabado en piedra.
La entrada se hace por un migdol, una puerta-torre de aspecto militar inspirada en las fortalezas de Oriente Próximo. Dentro, junto al primer patio, estaba el palacio real anexo, con la ventana de aparición desde la que el rey se mostraba durante las ceremonias.
Cuando el culto se apagó, el recinto no se abandonó: se convirtió en pueblo. Dentro de sus muros creció una localidad copta, Yeme, con casas, iglesias y archivos, que ocupó los patios hasta bien entrada la época cristiana. El nombre árabe del yacimiento, Medinet Habu, viene de esa etapa de ciudad amurallada.