La montaña, llamada en árabe Gebel Musa, es sagrada para las tres religiones del libro por su identificación con el episodio en que Moisés recibe las Tablas de la Ley. Esa identificación es de tradición, no de arqueología: no hay inscripción ni resto que la demuestre, y otras montañas de la península han sido propuestas como candidatas a lo largo de los siglos.
Lo que sí es histórico es la peregrinación. Desde muy antiguo los caminantes subían a la cumbre y en ella se levantaron una capilla cristiana y una pequeña mezquita, que siguen coronando la cima. Al pie de la montaña, el monasterio fortificado fijó el punto de partida de la ruta y garantizó que el camino nunca se perdiera.
El conjunto de la montaña y su entorno fue inscrito por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en 2002 dentro del Área de Santa Catalina, un reconocimiento que abarca a la vez el valor espiritual del lugar y el paisaje de granito que lo rodea.