El Blue Hole es una formación natural: un hueco circular en la plataforma de coral, junto a una costa donde la montaña cae casi directamente sobre el mar. El arrecife lo rodea como un anillo y lo separa del mar abierto, salvo por un paso natural bajo el agua conocido como el Arco.
Durante mucho tiempo esta fue una costa de pescadores y pastores beduinos, con la aldea de Dahab como único asentamiento relevante. La llegada del buceo lo cambió todo: el punto se hizo famoso entre buceadores y apneístas de todo el mundo, la aldea creció hasta convertirse en una localidad turística de ambiente relajado, y en el borde del agua se instalaron cafés que sirven té y comida a quienes esperan turno para entrar.
El sitio arrastra también una fama sombría. En la pared de roca que domina la entrada hay placas conmemorativas de buceadores que murieron intentando cruzar el Arco, una travesía técnica que exige formación, equipo y planificación específicos. Esas placas forman parte de la visita y conviene leerlas: explican mejor que cualquier folleto por qué aquí no se improvisa.