El bazar nació como caravasar —una posada con almacenes y patio para las caravanas de mercaderes— levantada en época mameluca por el emir Yaharkas al-Jalili, de quien tomó el nombre. Alrededor de aquel edificio se fue formando el gran mercado de la ciudad.
Con el tiempo, cada gremio ocupó su callejón: los caldereros por un lado, los especieros por otro, los orfebres en el suyo. Esa organización todavía se nota al caminar, aunque hoy se mezcle con los puestos de recuerdos para viajeros. Quedan además portadas monumentales de piedra y arcos de la época otomana encajados entre los comercios.
A un paso empieza la calle al-Muizz, la antigua arteria de la ciudad fatimí, restaurada y peatonalizada, donde se alinean los grandes conjuntos de mezquitas, madrasas y palacios que hicieron famosa a El Cairo como «la ciudad de los mil alminares».