Todo el barrio se levanta sobre la fortaleza romana de Babilonia, el puesto que vigilaba el paso del Nilo mucho antes de que existiera El Cairo. Sus torres redondas siguen ahí, encajadas entre las casas, y sobre una de las puertas se construyó la iglesia que hoy llamamos Colgante, porque su nave queda suspendida entre los dos torreones.
Aquí arraigó una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. La tradición sitúa en este punto uno de los refugios de la Sagrada Familia durante su huida a Egipto, y la cripta bajo la iglesia de Abu Serga se venera como tal.
El barrio no fue solo cristiano. La sinagoga Ben Ezra, en el mismo recinto, guardó durante siglos la genizá: el depósito de documentos en desuso que, al ser descubierto, se convirtió en una de las mayores fuentes para conocer la vida cotidiana del Mediterráneo medieval. Muy cerca sigue en pie la mezquita de Amr ibn al-As, la primera que se construyó en Egipto.