Ocho días repartidos entre dos ciudades que no se parecen en nada: El Cairo y Dubái.
La parte egipcia se concentra en lo esencial. La meseta de Guiza, con las tres pirámides, la Esfinge y el templo del Valle, ocupa una jornada completa; la siguiente se reparte entre el Gran Museo Egipcio, el mayor museo arqueológico del mundo, y el Museo Egipcio del centro de la capital, con sus momias reales y sus tesoros faraónicos.
En Dubái el registro cambia por completo: el barrio de Bastakiya y el fuerte Al Fahidi, la travesía en abra por el Creek, los zocos del oro y de las especias, una cena navegando por la Marina y una tarde de dunas que termina en un campamento beduino con barbacoa, danza del vientre y espectáculo tanoura. Queda además una jornada libre para el Dubai Frame, el Miracle Garden o una escapada a Abu Dabi.
Las visitas en El Cairo se hacen en privado; las de Dubái, en grupo reducido con guía profesional.